martes, 16 de septiembre de 2008

¿Dios es Peruano?


Yo no soy un fanático del futbol, pero si acostumbro ver los partidos de la selección peruana, pero lo que quedara en mi memoria será ese glorioso miércoles 10 de setiembre, donde haber empatado con la gran Argentina había una fiesta en mí.
Nadie creía que por lo menos empatarían uno a uno, peor aun, que jugase como aquel día, al mismo nivel de los dioses del futbol, parecía un Goliat vencido por un diminuto David. Y fue así. Todos, hasta los más agnósticos invocaban a Dios o a otra forma de divinidad para poder empatar aunque sea, pero no creían que ese diminuto David que era nuestro equipo peruano, jugó como si fuese la final del mundial de futbol.

Recuerdo ese día, yo hacia un trabajo de Dibujo de la universidad, y a la vez miraba la televisión. Por ratos hacia mis trazos y por momentos me paraba y me acercaba a la televisión para poder ver mejor de cerca; creo que ese día no me intereso mi trabajo que tenia que presentar al día siguiente, ese día me senté y sufría como muchas peruanos que veían como la pelota se acercaba al área argentina y no llegaba el gol.

Pero sucedió lo de siempre: faltando poco para el final del partido por un descuido de nuestra defensa nos hacen un gol, ya estaba decepcionado, odiaba a los muchachos, pero ala vez reconfortado porque esos muchachos jugaron muy bien. Cuando ya estaba todo echado a perder, yo avocado de vuelta a mi trabajo, pero sin dejar de oír la narración, escuchaba: ¡Vargas, Vargas lleva la pelota, corre, corre y Sanetti no puede alcanzarlo, patea, ahí esta XXXXX, estira la pierna y goooooolll, peruano, gol, gol, gol, peruano! Ese día fue una locura grite, mi hermana que estaba dormida se despertó y sin darle importancia se dio la vuelta y siguió durmiendo, y yo feliz, había empatado Perú, aunque no ganó, pero ese día ganó para todos los peruanos.
Al día siguiente –como era de suponer- los diarios decían “Perú fue mas que argentina” o “Dios es peruano” y todo tipo de titulares decían casi lo mismo, pero no importaba, Perú fue superior a Argentina

Pobres muertitos


A mi no me da miedo la muerte, pero sí, como morir. Es algo que me pone siempre intranquilo cuando subo y me siento en un microbus que me llevará de regreso vivo a casa, o no vuelva corporalmente, sino, quizá como una almita.

Hace unos días que deambulaba una idea en mi cabeza que me tenia intranquilo. Sucede que fui al cementerio, revisaba las tumbas y miraba los epitafios con letras borrosas y otras legibles por ser nuevas hospedera en aquel recinto.
Pero me ponía a pensar que son de aquellos muertos que son olvidados, donde pasan y pasan los años, y no hay nadie que se acuerde de ellos y son echados al olvido, aunque un gran amigo mío me dijo que cuando uno se muere solo prevalecen los recuerdos, pues que mas da; pero miraba esas tumbas tan antiquísimas que me contagiaba de una pena y me preguntaba, ¿Qué sucederá cuando yo muera?; quizá esa respuesta me la dará el tiempo, solo me queda esperar...